miércoles, 29 de octubre de 2008

27.Hogar


Estar de nuevo los dos en la misma cama de nuevo fue desconcertante, pero demasiado perfecto como para plantearse que todo aquello no era más que un sueño. Irónicamente, fueron aquellos enormes bocadillos a cuatro euros de carne y papas fritas que les vendía ilegalmente la amable chica del bar lo que lo llevó a admitir lo irreal de aquella ensoñación.


Sólo un ratito más. Cuando se despertara en su cuarto con los pies fríos y se acercara a la ventana salpicada de gotitas de agua lo echaría de menos. Así que allí se quedó, obervándolo con la cara hundida en la almohada.


- Eh... levántate y ven a mi cama que ahí estás cogiendo polvo.


Bien pensado era una frase sin sentido, a no ser que se pusiera metafórico-trascendental o un poco guarrito, pero de cualquier manera era la mejor sensación del mundo. Oirlo decir una vez más "estoy muy cansado" y sentir cómo entonces lo abrazaba un poco más fuerte. Y aquel beso y aquella sonrisa. Y de nuevo:


- Estoy muy cansado...
- Yo también.


Luego vino la parte del viejo violador con micropene que perseguía a una niña alrededor de un arbusto y entonces ya todo perdió el sentido.

Foto: autorretrato en el baño. Octubre de 2008

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