domingo, 3 de agosto de 2008

17.Algo sobre lo que cantar


De repente tú mismo te conviertes en una figura congelada en el tiempo, como una de tus fotos. A tu alrededor todo es gente bailando probablemente pensando mucho menos de lo que estás pensando tú en ese momento. No piensas en el pasado. El pasado ya no es lo suficientemente estimulante y eso en cierto modo es bueno. Sin embargo, sí que piensas en la gente que está a tu alrededor y a los que apenas conoces y a la vez te sobra conocerlos. Te has dado cuenta de que ya nadie te sorprende ni te estimula lo suficiente como para desear conocerlos y eso te duele porque sabes que lo que sientes no es cierto. O al menos sabes que debería dolerte. Todos parecen copias unos de otros. Ninguno tiene una frase mínimamente original que no hayas pensado u oído antes... ¿Te estarás volviendo loco? Quizá este arrebato de los últimos meses de autoconfianza, autosuficiencia, autoconvicción y demás palabras empezadas por "auto" te ha llevado a un punto en el que sólo dependes de ti mismo y no quieres volver atrás. Quizá es sólo un escudo para protegerme de los monstruos. Quizá es tu desencanto y tu pérdida de fe en lo que te rodea. Quizá te has vuelto demasiado fuerte y no estás preparado porque no creías que llegarías a este punto.

Pero aquí estás observando a uno de tus amores platónicos con total indiferencia y te da igual lo que diga o haga. Estás tranquilo, estás un poco borde y estás muy cansado. Y, al volver a casa, pones tu música a todo volumen y tú solo la bailas y la cantas al mundo, flotando diez centímetros por encima del suelo.

Estoy demasiado bien acompañado en este mundo. No echo en falta a nadie. Y sin embargo, echo en falta algo. Algo lo que amo. Algo sobre lo que cantar. Y quiero reaprender.

Foto: Sara en el Monkey, mayo de 2008.

1 comentario:

Carlos dijo...

primera foto en color en el blog??? significará algo??

sigo leyendo tus historias...