viernes, 1 de agosto de 2008

16.Salvar el mundo


Hoy me he dado cuenta de que las alucinaciones, las fantasías y las ilusiones llevadas a puntos límite son seguramente la parte más importante de mí. Y creo que no solo de mí, sino de la mayoría de la gente. La felicidad muchas veces se basa en la ilusión de que uno es capaz de cualquier cosa, aunque en la práctica no sea cierto. Aunque luego seamos realmente esclavos de las circunstancias.

Al final, las ilusiones y creaciones pseudoesquizofrénicas de nuestra mente, sea un dios, sea una creencia estúpida, sea una costumbre, sea una serie imaginaria o un juego de rol resultan ser algo de lo que depende por completo nuestra vida, para suplir esa necesidad de dar sentido y valor a las cosas que es tan necesaria como respirar. La cuestión no es si son ciertas o no. La cuestión es si cumplen su función de hacernos sentir bien a nosotros mismos y por tanto a los más cercanos a nosotros.

Entiendo la locura. De hecho, quizá por eso me gusta tanto. Imaginar la cantidad de mundos que necesita crear una persona para habitar sólo en una pequeña parte de uno. Mundos creados para encajar en el que aparentemente compartimos todos.

No sé si es triste o es algo que me alegre. Supongo que dependerá de mi estado de humor en el momento que lo piense. Pero en cualquier caso, lo que es difícil negar es que, más típicas o más originales, más tiernas o más macabras, en cierto modo todos somos algún tipo de obra de arte creada por uno y por todos y con un significado que nadie llega a desvelar del todo.

Al final esto ha resultado más cursi de lo que en un principio pretendí, pero lo realmente importante de todo esto es que vuelvo a tener ganas de descubrir y entender nuevas metáforas.

Foto: Cora vestida con algas en el Arenal, julio de 2008.

1 comentario:

Carlos dijo...

me encanta la foto... es una especie de sirena, no?... que junto con los unicornios forman parte de ese mundo imaginario propio del que hablas y del que no me quiero desprender...