jueves, 31 de julio de 2008

15.Hemos crecido


Es muy curiosa esa sensación de mirar una foto del pasado en la que sale una persona a la que en ese momento no conocías y a la que ahora conoces demasiado bien. Qué inicencia e ignorancia por mi parte. Qué cosas más extrañas sentía en ese momento. Qué sensación de estar girando dentro de un huracán.

Aquello parecía un sueño. Y, efectivamente, lo fue. En cualquier caso, uno nunca deja de preguntarse qué habia de cierto entre tanta ilusión y, al final, se llega a la conclusión de que lo importante era lo que sintiera uno y que fuera tan cierto como para mantenerse de alguna manera a pesar de todo. Mucha gente ni siquiera tiene la suerte de querer a sus sentimientos.

Parece que estamos solos ahora. No tengas miedo, hemos crecido.

Foto: Nau en el 7 Islas, octubre de 2006.

miércoles, 30 de julio de 2008

14.Esto no está pasando


Cuando me miré al espejo esperaba encontrarme con alguna imagen deformada, la imagen de otra persona o cualquier otra cosa que me indicara que aquello no era real, que no era más que un buen sueño o una preciosa pesadilla de las que lamentas despertar.

Pero no pasó nada.
Frente a mí observé mi cara radiando juventud y felicidad a pesar de mi expresión de continua preocupación que pronto desapareció. Me peiné con las manos en la medida de lo que pude. Era el resultado de lo que acabábamos de vivir en la cama. Lo hicimos como nunca. Ni siquiera era capaz de evocar el recuerdo de eso que había vivido hace diez minutos porque nunca me había socializado en la perfección de los momentos. Quizá ahora tendría ocasión de hacerlo.

- Esto no está bien.

Mi propia voz, sacada de lo más profundo de mi inconsciente, me puso de nuevo los pies en la tierra. Era cierto. Aquello no podía ser real. Amanecí desnudo en aquella cama con él abrazado a mí sin que antes sucediera nada. De hecho llevábamos años sin vernos. De hecho, la noche anterior llegué a casa y me acosté sin más. Nada de aquello tenía sentido, pero allí estaba y era tan contundente como cualquier realidad.

Lo escuché entrar descalzo. Casi lo escuché sonreir. Se colocó detrás de mí y pronto sentí todo su cuerpo desnudo abrazándome desde detrás. Su respiración en mi cuello, lenta y tranquila. Lo vi cerrar los ojos y yo también lo hice. Sólo podía escucharlo respirar y notaba su mano recorriento despacio mi cintura. Su nariz ahora respiraba en mi pelo. Era tocar el cielo.

- ¿Qué haces aquí?

La sensaciónde sus labios rozando mi oreja al susurrar esas palabras era electrizante. Me temblaban las piernas y abrir los ojos era imposible a pesar de que deseaba hacerlo con todas mis fuerzas para cerciorarme de aque aquello estaba sucediendo. A los varios segundos alcancé a responder casi en otro susurro:

- Preguntarme exactamente eso...

Estuvimos en silencio de nuevo. Su mano cada vez más arriba. Un éxtasis cada vez más insoportable. Entonces lo comprendí.

- Esto no es real... ¿verdad?

Temía su respuesta, aunque ya la conocía de antemano. Todo aquello ya estaba escrito. Era como un recuerdo inexistente.

- Es tan real como tú quieras que sea.

Nos separamos y me coloqué frente a él sin perder aquel estado de plenitud absoluta a pesar de todo. Su mirada estaba fija en la mía. No dudaba. No mentía. Era transparente. Nadie en el mundo es tan humano. Ni tan real.

- ¿Por qué?
- Porque te merecías esto. Merecías algo bueno y ahora ya lo tienes. Y yo también creo que lo merecías... incluso yo.Es sólo... un momento de paz.

Le sonreí. Sabía que diría aquello, pero no era lo mismo verlo en vivo. Mi mirada se quedó perdida entre el suelo y su rostro y durante un tiempo no dije nada aunque seguía sin perder aquella sonrisa de idiota. Lo miré a los ojos de nuevo.

- En realidad... - alcancé a decir - Necesito escuchar historias bonitas aunque no tengan un final feliz.

Y me fui.

Foto: Alba contemplando los fuegos del Cristo en un aparcamiento. Septiembre de 2007.

13.En sueños


Cuando sueñas con una imagen así, no te queda más remedio que despertar a tu padre a las 8 de un sábado y arrastrarlo hasta las Cañadas junto con dos amigas portando una mesa, una baraja y unos trajes de buzo.

Este fue mi primer sueño hecho realidad.

Foto: Alba y Tamara en las Cañadas jugando al póker. Mayo de 2006

martes, 29 de julio de 2008

12.Escapar

El pasado puede acosarnos y hacernos daño en cualquier esquina de una tarde de martes cualquiera. El pasado puuede resurgir en nuestra mente, brotar como el agua entrando en un barco a través de un agujero. Todos hemos hecho cosas de las que arrepentirnos. Y a todos nos ha pasado algo que no merecíamos que nos pasara.

Podemos cambiar de verdad. Podemos redimirnos cuanto queramos pero lo escrito nunca se borra del todo. Si no lo recuerda uno, lo recordarán otros.

Pero no importa. El pasado es una creación de nuestra mente. El pasado no existe.

No importa lo que hiciéramos.

No importa quiénes fuéramos. Y sólo importa quiénes somos.

Foto: Playa de Santa Mónica, en Los Ángeles, con Juampe, Cora y Alba corriendo hacia las gaviotas. Enero de 2008.

11.Antes del diluvio


"Eres mi cosa favorita del universo"

Foto: Flor y Hugo besándose bajo el agua de los aspersores el día de mi cumpleaños en Guajara. Abril de 2008.

lunes, 28 de julio de 2008

10.Esos desesperados intentos de engañarnos


Hubo un tiempo, no hace mucho, en el que las cosas me importaban más y creía en bellezas hiperrealistas y realidades intengibles. Todo tenía una dimensión mucho más poética que flotaba unos metros por encima de nuestro mundo. Pero empiezan a pasar cosas y esas cosas que pasan, que en principio no eran más que uno de esos ingredientes que hacen interesante la vida, comienzan a arrastrar el recubrimiento dorado y brillante de todas aquellas cosas que antes apreciabas y en las que creías casi por inercia.

Y cuando encuentras el metal viejo y oxidado que se ocultaba bajo todas y cada una de esas reliquias no es que se vuelvan tristes y despreciables... simplemente desaparece el punto de referencia de lo que es el valor y pronto te descubres con esa mirada de incredulidad y escepticismo hacia todo lo que signifique amor, buenas intenciones, altruismo, madurez, sentido de la responsabilidad...

Así que, para no cometer errores, esperaré a que alguien me demuestre que me equivoco, que había una razón para aquellos delirios cursiloides sobre lo bello y lo especial y lo tierno de lo humano. Y hasta entonces me conformaré con despreciar mis alucinaciones y cubrir mis sueños con una capa de pintura blanca.

Foto: Cora reflejada en una ventana, en el Draguillo, 26 de julio de 2008.

domingo, 27 de julio de 2008

9.California dreaming


Imagínense lo siguiente. Chica de 19 años convence a joven fotógrafo para que gane en dos semanas 1000 euros para poder viajar con ella a Los Angeles a mitad de curso y así acompañarla a la convención oficial de Xena, la princesa guerrera. Joven fotógrafo obedece y pronto se ve embarcado en avión con destino a los Estados Unidos junto con tres amigos más de los cuáles una ni siquiera sabía que tenía un billete comprado por su cumpleaños hasta una semana antes del viaje, de la misma manera que tampoco sabía que su novio aparecería por sorpresa en el avión con otro billete.

Surrealista. Convenciones de frikis, mujeres con unas espaldas que ya las quisiera yo para mí, paseos por Hollywood bajo la lluvia, atardeceres en la Playa de Santa Mónica, orgías en camas extremadamente cómodas, moteles de mala muerte, conciertos en el Roxy y desayunos compartiendo palabras con la musa de Tarantino.

Lo mejor, sin embargo, fue caminar solitario por aquellas calles de las afueras en medio de la niebla y la lluvia sin un alma alrededor recordando la última vez que estuve allí, entonando con todo su significado el Wish you were here. Esta vez no hubo masturbación trascendental en bañeras, pero lo sustituí por borracheras en limusina. Una cosa va por la otra, me imagino.

P.D. Personalmente y tras probarlo durante un par de días, el estilo de vida de la gente con pasta me parece una mierda.

Foto: Cora y Juampe paseando por Sunset Boulevard en enero de 2008. No hay photoshop ni más truco que el de no pasar de foto para hacer la otra.

sábado, 26 de julio de 2008

8.De aquí al lado


La verdad es que no soy muy dado a entablar conversaciones con desconocidos, pero la foto lo requería. Después de hablar con ellos lo poco que pude, teniendo ante mí sus miradas tristes pero su actitud increíblemente alegre, sólo pude pensar que somos egoístas, crueles y horribles. Y que ciertas cosas nunca tendrán justificación por muy racionales que sean los argumentos que se usen. Supongo que, a estas alturas, ya estarán de vuelta en Senegal.

Foto: inmigrantes en la Plaza del Adelantado, en verano de 2006.

viernes, 25 de julio de 2008

7.Mundos de plastilina


Es justamente yendo en tranvía o en guagua cuando te chocas de frente contra la realidad y compartes unos minutos con las personas más variopintas a las que seguramente no volverás a ver. A veces me embarga esa horrible sensación de sentir que estamos completamente programados y que la mayoría de la gente ni siquiera se plantea por qué tiene que vivir la vida que tiene y no otra: los borrachos, esas madres adolescentes que no saben cuidar de sus hijos, ese chico con patillas que no deja de reírse con su amigo por tonterías, ese grupito de criticones... Me pregunto en qué medida elegimos nosotros nuestras vidas y, por tanto, en qué medida somos responsables de nuestros actos y no un producto de situaciones previas a nuestra existencia.

No hay una respuesta definitiva para esta cuestión, imagino. Puedo volverme loco y darle vueltas hasta que me duele la cabeza y empiezo a odiar la naturaleza del ser humano. Pero, en cualquier caso, todos somos de algún modo niños asustados ante un mundo que puede devorarnos en cualquier momento. Cada uno es un yo con sus miles de matices e imperfecciones. Eso deberíamos respetarlo ante otra cualquier cosa. Es la filantroía del tranvía.

Foto: Cora ante un cuadro en la exposición del COAC de 2006

martes, 22 de julio de 2008

6.Respirando luz


Aquella tarde de diciembre comenzó la segunda parte de mi vida. Fue algo casi ten decisivo como mi nacimiento. Desencadenó una serie de aconteimientos, de cambios de resacas que se extenderían como las ondas en un estanque, trasnformando todo lo que tocaran. Fueron tiempos oscuros pero, una vez más, hice como si no me importara hasta tal punto que aún hoy sigue pareciéndome una época feliz.Así funcionan los recuerdos: nos hacen creer que cualquier cosa pasada fue mejor de lo que realmente fue. Somos nostálgicos de fábrica. Maldita plasticidad de la mente humana...

Foto: Nau en la cocina, diciembre de 2006

lunes, 21 de julio de 2008

5. Ayuda... lo he vuelto a hacer


¿En qué piensa la chica que corta cebollas?

Foto: Cora cortando cebollas, abril de 2008.

domingo, 20 de julio de 2008

4.Sala de espera


Hice esta foto hace dos años en un asilo de Villada, en Palencia. No me habría resultado tan duro entrar en aquella sala donde se concentraban los más enfermos y que apenas recordaban quiénes eran de no ser por cómo empezaron a resucitar con una sonrisa en la cara cuando vieron entrar conmigo a mi primo de cuatro años. Todos querían abrazarlo y jugar con él.

Foto: Asilo de Villada, septiembre de 2006.

3.Absoluto


Camina hasta donde termina la arena y, después, sigue caminando. Camina descalzo entre las rocas puntiagudas que aún el mar no ha desgastado con su infinita insistencia hasta que al mirar atrás sólo veas las rocas y el agua y el cielo y la espuma. Camina mirando al suelo, escucha la música del mundo, y eso hará más impresionante cuando, al sentir de nuevo arena bajo tus pies, levantes la vista y te encuentres tú y la Tierra.

...

El tiempo pasaba más despacio de lo normal. El espacio, más allá de aquella playa desierta, no tenía ningún sentido.

Al fin solos. Nadie más alrededor. Ni voces, ni risas de niños, ni gritos, ni tequieros, ni existencias ajenas ni opiniones de otros. Es la sensación de cuando absolutamente nadie te ve ni te escucha. Nadie más puede confirmar que lo que está a tu alrededor existe excepto tú.

Solos yo y el mundo. Ya no hay necesidad de que nadie te entienda ni de que nadie te juzgue ni de que nadie te dirija. No hay actuación ni escenario. No hay conceptos porque no necesitan explicar ante nadie. No hay ética ni fronteras. No hay necesidad de sonreír porque nadie lo sentirá...

Pero yo sonrío. Es la ventaja de no tener que molestarse en ser coherente con nada. Incluso hablo solo y digo palabras que se lleva el viento. Cuento mis secretos. Y soy libre para imaginarme estar con quien quiera y como quiera, porque nadie podrá demostrar que no sucedió.

Yo estuve allí. Estuve diez minutos contigo entre invisibles. Una vez más personaje imaginado y una vez más historia que no dudo que será contada. Verdades sin haloperidol.

Y es que cuando estás completamente solo, las palabras pierden sentido. Uno sólo puede ser loco o cuerdo respecto a otros, sólo puede ser triste o feliz respecto a otros, sólo puede ser mejor o peor respecto a otros. Pero cuando se está en medio de la nada es cuando se da cuenta de la grandeza del universo, del tejido imaginario que lo compone, de cómo puede sonreir una roca, de cómo puede uno inventar las medidas y los pesos, de cómo el 1 es el mayor número de todos.

Yo estuve allí. Estuve en paz. Estuve en donde los significados son absolutos. Yo estuve allí. Supe. Y regresé.

Foto: Playa del Roque, junio de 2008.

2.Grandes palabras


No entiendo por qué creamos palabras más grandes que nosotros mismos. Hace tiempo que perdí mi fe en la humanidad en el sentido idealista y lo veo todo como un sistema mucho más mecánico, pero sigo sin entender por qué, a pesar de estar más que demostrado que nada es eterno, seguimos empeñados en prometer que ciertas cosas serán para siempre.

Supongo que le da ese tono filosofico-poético a la vida que alguna vez todos necesitamos. Supongo que no creer en el "para siempre" tampoco será pasa siempre. Y estas son las paradojas que hacen interesante mi existencia.

Foto: cerca de la Facultad de Derecho, en primavera de 2007.

1.Sublimaciones


Había creado este espacio hace bastantes meses y nunca me había animado a comenzarlo. He tenido muchas buenas ideas desde entonces y desde luego ganas no me han faltado para escribir ni para hacer fotos. Y, sin embargo, siempre faltaron razones.

El viaje que ha supuesto el último año, especialmente después de aquel 29 de julio de 2007, iba a ser (y en cierto sentido ha sido) un viaje sin rumbo describiendo curvas, deteniéndome, dando la vuelta más de una vez. Pero mentiría si dijera que nada importante ha sucedido con mi vida desde entonces. De hecho, quizá haya sido un año de grandes cambios que han pasado desapercibidos. A fin de cuentas, en la vida, todo está cambiando día a día y minuto a minuto aunque no lo percibamos hasta que ha pasado el suficiente tiempo teniendo un punto de referencia.

Y es que yo, como cualquiera realmente, en cierta medida soy dueño de mi mundo. En cierta medida soy dueño de los conceptos que me han hecho aprender. Puedo moldearlos a mi gusto. Puedo imaginar cosas para tener recuerdos que nunca sucedieron y nadie podrá robármelos. Puedo aprovecharme de cualquier sentimiento que tenga para convertirlo en otra cosa diferente. Puedo perdonarme y darme cuenta de que los problemas no existen en ningún lugar más allá de nuestras cabezas.

Y el precio: tenerlo siempre presente. No es fácil. Pero, en cualquier caso, tengo la responsabilidad de un mundo entero y eso es razón suficiente como para describirlo de las maneras que yo pueda traducirlo. Antes de que muera. Antes de que cambie.

Supongo que ahora sólo queda tirar una botella de champán contra el blog...

Foto: ante el espejo, en mayo de 2008