Aquella tarde de diciembre comenzó la segunda parte de mi vida. Fue algo casi ten decisivo como mi nacimiento. Desencadenó una serie de aconteimientos, de cambios de resacas que se extenderían como las ondas en un estanque, trasnformando todo lo que tocaran. Fueron tiempos oscuros pero, una vez más, hice como si no me importara hasta tal punto que aún hoy sigue pareciéndome una época feliz.Así funcionan los recuerdos: nos hacen creer que cualquier cosa pasada fue mejor de lo que realmente fue. Somos nostálgicos de fábrica. Maldita plasticidad de la mente humana...
Foto: Nau en la cocina, diciembre de 2006
1 comentario:
me gusta mucho la luz de esta foto... y la expresión...
muy buena!
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